Amor me puso en tanta desventura
la verde primavera de mis años,
que pensé por el mar de sus engaños
en vez del puerto hallar la sepultura.
Y aunque este fuego en las cenizas dura,
ya con menos vigor siento sus daños;
amé con celos, mas con desengaños
no pienso que es amor, sino locura.
Bien pueden mientras viven engañados
confesarse en la fe de amor fingido,
de un ofendido amante los cuidados.
¿Y qué importa que quiera el ofendido?
Que quien ama con celos declarados,
ya llega a los principios del olvido.