Si yo las flechas del amor tuviera,
de vos a todo el mundo enamorara,
y en torres de diamantes os guardara,
porque después de amaros nadie os viera.
Que tanto me quisiérades hiciera,
que de otro ningún bien se os acordara;
el pensamiento a una cadena atara,
y la imaginación os suspendiera.
Y si pudiera yo, con una llave
cerrara al tiempo el curso presuroso
en esa dulce juventud suave,
porque jamás en ese rostro hermoso
la edad pusiera cosa menos grave,
ni yo pudiera ser menos dichoso.