Non queda más helado y pavoroso,
zabulléndose el sol, el pajarillo
que de uno y otro pálido ramillo
fabricaba su nido artificioso,
que yo sin ti, dulce desdén hermoso,
tanto, que de vivir me maravillo,
posándome por horas el cochillo,
desesperanzas de mi bien dudoso.
¿Vaste a León? Bien faces, que ese nome
conviene a tu cruel naturaleza;
diamante que no hay sangre que te dome,
deja para las fieras la dureza,
que Dios hizo la fembra para el home,
y non para ti misma tu belleza.