Canta con dulce voz en verde rama
Filomena dulcísima a la Aurora,
y en viendo el ruiseñor, que le enamora
con recíproco amor el nido enrama.
Su tierno amante por la selva llama
cándida tortolilla arrulladora,
que si el galán el ser amado ignora,
no tiene acción contra su amor la dama.
No de otra suerte al dueño de mis penas
llamé con dulce voz en las floridas
selvas de amor, que oyendo el canto apenas;
se vino a mí las alas extendidas,
porque también hay voces Filomenas,
que rinden almas y enamoran vidas.