Quedan los campos cuando el sol se zampa
y de los nuevos ojos se zabulle,
tales, que ni ave canta, ni agua bulle;
todo parece que su luz lo escampa.
El oso cae en la acechanza y trampa,
la trucha por lo fondo se escabulle,
non hay casada tórtola que arrulle
ni ganado en la arena cama estampa.
En viéndole enhebrar sus hebras de oro,
asómase la noche fresca y fría,
todo lo llora en lamentoso coro.
Yo soy campo vestido de alegría,
y en soras que me falta el sol que adoro,
la negra noche que sociede el día