Imaginanzas del bien mío perdido
pernotan mi dolor y mi deseo,
y los romuzgos del dolor, que creo
de so quicial sonsaca mi sentido.
Amor metiera y face que atrevido
mi esprito se adelanta al mal que veo;
que non hay caso de pensar tan feo
que amando non se tenga prevenido.
Crece el camino, la esperanza cae,
y en soras cual sosiego la entretiene,
encaramillotada se destrae.
Dos deseos, en fin, quien ama tiene:
uno que va por bien y non le trae,
y otro que va por mal, y siempre viene.