Halla el herido ciervo de la hierba
de la flecha veloz, en cristal puro
de clara fuente, alivio, y por lo oscuro
del monte llama a su amorosa cierva.
El unicornio cándido preserva
todo animal del áspid fiero y duro;
en verdes brazos de álamo seguro
el ruiseñor su pájaro reserva.
La medicina, a enfermedades graves
con que este ser mortal nos pone asedios,
halla reparos dulces y suaves.
A todos dio Naturaleza medios,
¡y yo sólo entre fieras, hombres y aves,
para afrentar nací de sus remedios!