José, ¿cómo podrá tener gobierno
el tiempo de quien padre y lumbre ha sido,
si en los brazos tenéis el sol dormido,
pues tiene vida por su curso eterno?
Aunque sois cuna de su cuerpo tierno
del Alba virginal recién nacido,
despertadle José, si tanto olvido
no le disculpa vuestro amor paterno.
Mirad, que hasta los ángeles espanta
ver que se duerma el sol resplandeciente
en la misma sazón que se levanta.
Dejas, José, que su carrera intente,
porque desde el pesebre a la cruz santa
es ir desde el Oriente al Occidente.