Acaben hoy mis locas esperanzas
de darme con inútiles intentos
plumas para las alas de los vientos;
que alguna vez son cuerdas las mudanzas.
No quiero yo tan necias confianzas,
que entretengan mis locos pensamientos;
que para castigar atrevimientos
da licencia el amor a las venganzas.
Parécense los celos al infierno
en que castigan con eternos daños
al mismo que es su rey y su gobierno.
Hijos sois de mi amor, no sois extraños,
celos, porque tenéis en fuego eterno
la verde primavera de mis años.