Virgen hermosa, oliva cuyas flores
dieron el óleo que no dio la vida;
cándida Aurora que del sol vestida,
cielo y tierra cubrió de resplandores;
Tú que de Dios los círculos mayores
cuadraste en tu clausura esclarecida,
donde la inmensidad se vio ceñida
de tus siempre purísimos candores:
¿Qué oliva que pretende maltratalla
es esta que provoca a socorrella
con lenguas de hojas cuando el mundo calla?
Decidme si podré favorecella,
que si decís que puedo remedialla,
iré a buscalla y moriré por ella.