Alcides nuevo, en cuyos hombros tiernos,
mientras descansa el gran Felipe Atlante,
cargan dos mundos, porque sois bastante
si los tuviera, para más gobiernos.
Objeto de los cielos sempiterno,
como el espejo al sol, luz en diamante,
Júpiter Español, César Infante,
más digno de vivir siglos eternos.
Aquí, donde mi Isidro fue nacido,
naciste vos, tan bienaventurado,
cuanto debéis estarle agradecido.
Vuestros antecesores le han honrado;
ya reina en Dios, el labrador ha sido,
juntad el cetro a su divino arado.