Del alma, o Lidia, son o cuerda, o loca,
las palabras espejos y retratos,
tanto a la lengua importan los recatos,
y a quien mayor obligación le toca.
¿Qué costumbre tan bárbara os provoca
entre tantos Narcisos y Patratos,
pienso que todos os parecen gatos,
pues nunca os falta el ¡zape! de la boca?
Todos murmuran ¡zape! tan grosero,
aunque por gracia algún galán le escape,
de tantos que traéis al retortero.
Pero porque mejor se encubra y tape,
haced que os den un gato de dinero,
que con el miz olvidaréis el ¡zape!