Gertrudis, siendo Dios tan amoroso
que está en el hombre por amor ardiente
y el hombre en él, no es mucho que aposente
tan abrasado corazón su esposo.
Amor le ha dado en vos dulce reposo,
que allí quiere vivir y estar presente,
que nadie amara y estuviera ausente,
si fuera como Dios tan poderoso.
Si al que pregunta al mismo Dios, que a dónde
le podrá hallar, después del blanco velo,
en vuestro corazón santo responde.
Custodia sois, mientras gozáis el suelo,
y pues que todo Dios en él esconde,
mayor tenéis el corazón que el cielo.