Un término leal, un noble trato,
y un casto pecho, y un dolor profundo,
una paciencia, en quien las glorias fundo,
una templanza, un singular recato,
hoy me ha de hacer magnífico retrato
del Alejandro de quien soy segundo,
pues más sus cosas que ha ganar el mundo
pueden hacer un príncipe beato.
Si a Apeles Alejandro dio su amiga,
no hizo mucho, pues ya la había gozado,
yo doy mujer que a mi respeto obliga,
por mostrar con mi pecho más honrado,
que basta que padezca y no lo diga,
para que de os dos quede premiado.