Oscura y siempre triste y enlutada,
la gran viuda del Sol, noche estupenda,
cuya lustrosa toca reverenda
de holanda de la Luna fue cortada.
Secretaria de Amor, noche callada,
haz que mis pasos ningún hombre entienda,
y darete una pieza por ofrenda
de la bayeta en mi color frisada.
Noche, aquí vengo en busca de un ingrato,
ponme con él, haladle te prometo,
porque veas su injusto y mi buen trato.
Descanse mi cuidado en tu secreto,
que es hijo de los días el recato,
y de la noche el amoroso efecto.