Sueño, que fuiste como dulce empeño,
de los cuidados que tu sombra asiste,
como para cuidados sueño fuiste
si nunca diste a los cuidados sueño?
Tú que de cuanto viste, fácil dueño,
las mayores tristezas suspendiste,
porqué me dejas desvelar de triste,
sin ver mis ojos tu sabroso ceño?
O muerte mentirosa en perezosos,
y muerte verdadera en desvelados,
bien podemos llamarte los quejosos.
Amigo falso, que huye en los cuidados,
pues te vas a dormir con los dichosos,
y dejas desvelar los desdichados.