Skip to content
1562–1635

- 1137 - Acto III, ISIDRO De La niñez del Padre Rojas

Lope de Vega

Dios de mi alma, inmenso Señor mío, luz de mis ojos, dulce enamorado, divino labrador, en cuyo arado os puso hasta morir mi desvarío.

Vos, que a la fuerza del ardiente estío buscáis vuestras ovejas abrasado; dichoso, buen pastor, aquel ganado, que al pasto conducís y al claro río.

¿Qué labrador labró con más fatiga estas tierras de Adán, de espigas llenas? Así el amor vuestra piedad obliga. No canséis esos hombros de azucenas;

dadme el arado a mí para que os siga; que yo tendré por gloria vuestras penas.

Cookies on Poetry Cove

We use cookies to remember your language preference and — only with your consent — to learn how Poetry Cove is used. You can change your mind any time.