Aquí me vuelven las desdichas mías
engañado de nuevas esperanzas,
porque suele de humildes confianzas
nacer un bien para inmortales días.
Pasé abrasado mil montañas frías
estando igual el sol en sus balanzas;
hice en las tierras, no en la fe, mudanzas,
que con mi firme amor serán tardías.
Viva la fe, las esperanzas vuelen;
no den veneno al alma desengaños,
pues mucho más que los engaños duelen.
Que entretenido amor en sus engaños
mejor pasa las horas, porque suelen
vencer las esperanzas a los años.