O siempre en la piedad más generosas,
que los hombres bellísimas mujeres,
de nuestros apetitos, y placeres,
y de amor tesoreras dadivosas.
Ya de mis tempestades amorosas,
seguro puerto entre tus brazos eres,
pues que sacar mi rota nave quieres
de la solas del mar tempestuosas.
Tu que contra mujer armas previenes,
mira primero que el veneno exhales
tantos ejemplos que de buenas tienes.
Que aunque muchas han sido en causas tales,
ocasiones de males, y de bienes,
mayores son los bienes que los males.