Feria después que del arnés dorado
y la toga pacífica desnudo
colgó la espada y el luciente escudo,
obedeciendo a Júpiter sagrado.
El soberbio Francés domesticado,
venció la envidia, que Aníbal no pudo,
y depuesto el bastón y el bronce mudo,
dio a Marte olvido y al Amor cuidado.
En vez de los tronantes arcabuces
cantó Himeneo, y le previno esposa,
la tierra flores, y los cielos luces.
Y a la guerra de Amor en paz dichosa
la Venus de los montes Andaluces
en piezas de marfil balas de rosa.