¡Pluguiera a Dios que sin hablar me oyeras
con tácito silencio estas razones,
y antes que hablara, fieros tiburones
me sepultaban en sus panzas fieras!
Pero pues mi silencio vituperas,
denme en invierno cámaras, melones,
y en verano, las aguas sabañones,
si por mi voluntad partir me vieras.
Voy a Toledo a ver el artificio,
no digo el de Juanelo, que es aguado;
mira cual voy por ti, sirva de indicio.
Si no es de San Martín, puro y de vino;
que así siete aguas pasaré cuitado,
llevando fuera el agua y dentro el vino.