¡Hermoso sangrador, dulce barbero,
venido por mi mal a ser bien mío,
la sangre que me alteras te confío
y de tu herida mi remedio espero!
Decirte quiero que por ti me muero
mejor que con las quejas que te envío;
aunque tengas mi mal por desvarío
por lo menos sabrás lo que te quiero.
Si la sangre contigo me enemista
los sabios dicen que el amor es causa
de sangre, que entra en rayos por la vista.
Si quieres que se temple y ponga pausa
sángrame tú, que como amor resista
cesarán los efectos con la causa