Si vanas son las esperanzas mías
¿qué me queréis, engaños, si mis daños
consisten en que engaño mis engaños
por desesperación de mis porfías?
¿De qué sirve poner al bien espías,
cuando tan ciertos son los desengaños?
¿Ni esperar días, que parecen años,
si pasan años que parecen días?
Amor, que nunca más verdad tuviste,
¿por qué no das lugar a la esperanza,
que en desengaños de mi bien consiste?
¿Dónde caminas, loca confianza?
Que no hay estado en el amor más triste
que querer esperar sin esperanza.