¡Fuese enojado! Amor, ¿qué culpa tengo
si no nací más sabio y entendido?
Alumbra tú mi rústico sentido,
que ya para la ciencia le prevengo.
Algunas esperanzas entretengo.
Un leño soy. Desbástame te pido.
Por Celia a mi ganado voy perdido.
Yo no sé nada. De mis viñas vengo.
¿Cómo podré por mi mujer tenerla
si el principio no sé de requebrarla
y me acobarda el miedo de ofenderla?
Dame el hablar, pues das el desearla;
que como tú me enseñes a quererla,
el tiempo, Amor, me enseñará a olvidarla.