Fue célebre Jahel, porque la frente
a Sisara pasó con atrevida
mano, y el clavo de la frente herida
segunda piedra del pastor valiente.
Y Engracia santa, porque heroicamente
la tierra suya de laurel ceñida
al clavo de un tirano dio rendida,
será también famosa eternamente.
Quiso imitar a su querido esposo,
y aunque él murió con tres, y ella tenía
uno sólo en el tránsito dichoso.
Los dos, que le faltaron aquel día,
tuvo en el corazón tan amoroso,
que blanco de sus clavos parecía.