¡Pluguiera a Dios que sin hablar pudiera
quejarme y ser de todos entendido!
Pero si al alma van por el oído,
oye la causa de mi mal siquiera.
Fuerza es partir, que voluntad no fuera;
así lo quiso hacer quien no ha querido,
que si querido hubiera, hubiera sido,
no duro mármol, sino blanda cera.
Voy a Sevilla, porque un mismo río
las lágrimas de entrambos lleve y vuelva,
creciendo el mar que ensancha el margen frío.
Mas primero que el curso el sol resuelva,
verás el fénix de tu fuego y mío
vivir cuando la muerte le resuelva.