Mintió Juanilla entonces, como ahora
ella me abrió, lo que me dijo callo,
metiome en un corral, donde no hallo
ni aun la esperanza, con que entré a deshora.
Vuelva de Amor la mano vengadora
por este Licenciado su vasallo,
pues entre cien gallinas sin ser gallo,
muerta de risa me mira el Aurora.
Mas yo que ya la burla conocía,
pésquele dos detrás de unas tinajas,
vino y abriome al comenzar el día.
Mas no sé si en la burla me aventajas,
que del mal pagador, Juanilla mía,
mejor es en gallinas, que no en pajas.