La noche en la montaña mira con ojos viudos
de cierva sin amparo que vela ante su cría;
y como si asumiera un don de profecía,
en un sueño inspirado hablan los campos rudos
Rayan el panorama, como espectros agudos,
tres álamos en éxtasis Un gallo desvaría,
reloj de medianoche La grave luna amplía
las cosas, que se llenan de encantamientos mudos
El lago azul de sueño, que ni una sombra empaña,
es como la conciencia pura de la montaña
A ras del agua tersa, que riza con su aliento,
Albino, el pastor loco, quiere besar la luna
En la huerta sonámbula vibra un canto de cuna
Aúllan a los diablos los perros del convento.