De tres en tres las mulas resoplan cara al viento,
y hacia la claudicante berlina que soslaya,
el sol, por la riscosa terquedad de Vizcaya,
en soberbias fosfóricas, maldice el pavimento.
La Abadía, el Castillo Actúa el brioso cuento
de rapto y lid Hernani allí campó su raya
Y fatídico emblema, bajo el cielo de faya,
en rosarios de sangre, cuelga el bravo pimiento
La Terma Un can La jaula del frontón en que bota,
prisionera del arte, la felina pelota
el convoy, en la bruma, tras el puente se avista.
El vicario La gresca Doble y tamboriles:
el tramonto concreta la evocación carlista
de somatén y «órdagos» y curas con fusiles