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1867–1923

Soneto

Julio Flores Roa

Calló el mancebo, y con la faz helada por la brisa nocturna, tristemente llegóse al banco, mudo confidente que gozó el dulce peso de la amada

Absorto le seguí con la mirada a través de las hojas, de repente, postróse de rodillas y, doliente, de su boca brotó una carcajada

Yo, respetar queriendo sus querellas, por las calles del parque medio oscuras torné siguiendo mis recientes huellas Alcé los ojos y ¡radiantes, puras,

me pereció que todas las estrellas lloraban de dolor en las alturas!

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Soneto · Julio Flores Roa · Poetry Cove