Golpea el mar el casco del navío
que me aleja de ti, patria adorada
Es medianoche; el cielo está sombrío;
negra la inmensidad alborotada
Desde la yerta proa, la mirada
hundo en las grandes sombras del vacío;
mis húmedas pupilas no ven nada
Qué ardiente el aire; el corazón qué frío
Y pienso, oh patria, en tu aflicción, y pienso
en que ya no he de verte Y un gemido
profundo exhalo entre el negror inmenso
Un marino despierta se incorpora
aguza en las tinieblas el oído
y oigo que dice a media voz ¿Quién llora?