Una vez, y no más, Ofelia mía,
una vez y no más plugo al destino
que a tu lado me hallase el matutino
plácido ambiente de tu fausto día
Fortuna entonces a mi amor reía:
feliz gozaba tu mirar divino,
y al eco de tu labio purpurino
nadaba el pecho en célica alegría
¡Todo cambió! Por términos extraños
funestos dones debo a la venganza:
mofa, pobreza, canas, desengaños.
Sólo en mi corazón no hallo mudanza,
que el poder de las penas y los años
en él tu imperio a destruir no alcanza