Lucientes ojos donde está encerrado
el mal, o el bien que de continuo espero,
cada cual es para el mundo un lucero,
o por mejor decir, sol extremado.
Gran dicha mía ha sido haber mirado
dos soles sin cegar, o buen agüero,
pues hijo soy de amor , seré heredero
de todo y cualesquiera buen estado.
Conoce el natural hijo, o bastardo
el águila con ver que sin reparo
buen rato mira al sol sin ser vencido.
Y así verá el amor que pues yo tardo
de ver tanto dos soles que está claro
que tengo yo de ser favorecido.