Riberas del Danubio al mediodía
con un peine de plata se peinaba
cabellos una ninfa que quitaba
con ellos el claror que el sol tenía.
Donde podéis pensar que sentiría
un pastor que de lejos la miraba,
que sin poder llegar donde ella estaba
llorando con sus lágrimas decía:
«Si tantas, cuantas tú tienes cabellos
vidas tuviera yo me las quitaras
colgada cada cual de una de ellos.
Mas bástame a quitar una con ellos
de cuantas tú entonces me privaras,
colgada del menor de todos ellos.»