Sonetos que sonáis lindos primores
con el papel y tinta noche y día
sin comprender de quien es la porfía
¡o, cuán dichosos son vuestros autores!
Porque en sólo aplicaros los errores
no sabe el detractor do los envía,
y el sabio que alabaros pretendía
es imposible daros los loores.
Sonetos, no os quejeis si atrevimiento
ha sido revolveros con los míos,
que necesaria fue vuestra presencia.
Porque con vuestro gran merecimiento
y arroyo de vuestros caudales ríos
tendrán de merecer cual apariencia.