Cuando por ciegos pasos ha llegado
a costosa experiencia el sufrimiento,
y de perdidas quejas tengo el viento
no menos condolido que cansado;
cuando apenas los yerros he colgado
en el sagrario del conocimiento,
con mayor fe, y con menos escarmiento
vuelvo a servir contento y mal pagado.
Nuevo efecto de amor: no hay desatino
que no siga la parte del objeto
donde especie de bien cause su engaño.
Sólo el poder violento del destino
mi voluntad entrega a tal sujeto,
que conociendo el yerro sigo el daño.