Amor rige su imperio sin espada,
con arte de admirable providencia,
tal que aparente suele una violencia
ser razón con misterios paliada.
Sus armas son belleza declarada,
y su alimento la correspondencia;
cultiva con el trato su existencia
en dulces lazos, dulce unión atada.
Ufano de las almas cautiverio,
que en recíprocos medios y cadenas
de voluntades dos sabe hacer una;
luz, remedio, milagro es, y misterio
de aprehensión que glorifica penas,
exenta de las leyes de fortuna.