Sacro Pastor, cuya advertida vara
su grey ilesa conducir pretende,
y más con el ejemplo reprehende
que con la voz por sus avisos clara.
Corrige el vicio, a la virtud ampara,
pues la que en fe y en caridad se enciende,
si en grado no, por méritos asciende
de la mitra al honor de la tiara.
Feliz dictamen, ínclitos cuidados,
manos piadosamente liberales,
voz que fines nos muestres sólo eternos;
cuyos efectos pueden, alumbrados
con la voz de doctrinas celestiales,
hacer de piedras duras hombres tiernos.