Cansado de mí mismo, y más cansado
de llevarme conmigo, tal me siento
que junta a mis cuidados mi tormento
el estar hoy de vos tan apartado.
Y aunque pudiera estar asegurado,
como de Amor, de sí mi pensamiento,
con saber que el mayor apartamiento
no podrá lo que pudo mi cuidado.
En esta soledad, señora mía,
esperará mi corazón ausente
el fin que es ya mil años de este día.
Si el bien pasado es siempre mal presente
en la prolijidad de esta agonía,
lo que puede escribirse no se siente.