No desconozco en vos, mi pensamiento,
para tanta razón, tanta osadía,
mas no siempre Fortuna ha de ser guía
de tan precipitado atrevimiento.
Ícaro en vano se fió del viento,
Faetón regir en vano el sol quería,
ventura, y no razón, vence porfía
sólo ventura no es merecimiento.
No os turbe, pensamiento, en la subida,
del lastimoso ejemplo en la memoria,
ni en peligro mayor, menos ventura;
pues Fortuna que ayuda a la caída,
no os podrá quitar aquella gloria
de venir a caer de más altura.