Divina ausente, en forma fugitiva
para desigualdad de nuestra suerte,
pues tú en el sumo Sol vas a ponerte,
yo quedo en soledad de luz altiva;
por declarar que en esa sombra esquiva,
quien en polvo y ceniza se convierte,
contra las mismas fuerzas de la muerte
queda por fama eternamente viva.
Así llega este trueque a ser ganancia
de trabajosa y miserable vida,
por dos siempre seguras, inmortales.
Sólo quejoso Amor de la distancia,
ya de aquel sol es sombra perseguida
con noche eterna y con eternos males.