Este gran dios de Amor, este enemigo,
sobre cualquier deidad temido y fuerte,
me asegura en un punto y me da muerte,
mostrando en mí su efecto y su castigo.
Mas tú, cruel, a quien adoro y sigo,
vencedora del tiempo y de la suerte
das fuerza a su rigor para vencerte
por sólo usar de tu poder contigo.
Confiésote milagro de hermosura,
pero conozco en ti el exento efecto
que es el desdén de que el amor se ofende.
La pasión encubierta en arte pura,
es el misterio libre de un sujeto
que en medio de las llamas no se enciende.