¿No es tiempo, tirano Amor, que vea
de tus violencias crédito en mi ejemplo?
Colgadas mis cadenas en tu templo,
justo será que desengaños crea.
Un mentido esperar cuando lo sea
entre envidia y desprecio me contemplo,
cuando pasiones en avisos templo,
con peligros amor me lisonjea.
Vuelvan los negros ojos a su aljaba
los vivos rayos, que el arpón ardiente
debe mejores blancos a sus tiros.
Miraré cual está, no cual estaba:
de osar cobarde, y de temer valiente;
lágrimas me concede y no suspiros.