Por extraños caminos he venido
a pesares más ásperos y extraños;
hallando en los engaños desengaños,
sólo con escarmientos he aprendido.
Alumbró la razón a mi sentido
en una ceguedad de tantos años;
daños fueron locura de los daños
que por más incurables he tenido.
De aquella hermosura desusada
sólo su condición pudo librarme,
que la razón por sí, ¿cuánto bastara?
y así la mía, de tantas ayudada,
a partir y a morir pudo obligarme,
que menos que morir no me apartara.