Al sol Nise surcaba golfos bellos
con dorado bajel de metal cano,
afrenta de la plata era su mano
y afrenta de los rayos sus cabellos.
Cuerda el arco de amor formaba en ellos
del pródigo despojo soberano,
y el ciego dios, como heredero ufano,
lince era volador para cogellos.
Bello pincel, no menos bello el mapa
en piélago de rayos cielo undoso
era, y su menor hebra mil anzuelos,
que en red que prende más al que se escapa
cadenas son, y, de oro proceloso,
trémulas ondas, navegados cielos.