Víctima ya de su holocausto sea
a la del niño dios deidad gigante,
el corazón del más feliz amante
que envidia con sus lágrimas granjea.
No rico incienso y llama no sabea
gloria opima te dé, gloria abundante,
mas entre afectos mil arda constante,
nuevo Adonis por nueva Citerea.
Tiña de envidia y no de sangre ahora
celoso Marte el espumoso diente
que arco es de paz el arco de Cupido.
Rosas prestando el tálamo de Flora
al sujeto que más gloriosamente
en la dulce de amor red está asido.