Después que me llevó el abril su día,
mis ojos verdaderos son corriente,
dígalo Amor que os rinde francamente
la parte que es más propia y menos mía.
Dulce error, felicísima porfía
del que menos distante y más ausente
vive con soledad entre la gente,
y a solas en sabrosa compañía.
Aguas del Tajo, en vuestras repetidas
ondas, no ya de olvido mar se vea:
comunicad conmigo vuestra gloria,
acordando mil lágrimas perdidas
al abril más florido, porque sea
sufragio de mi muerte su memoria.