Estas de amor, si negras, siempre claras,
con alma estrellas, luces siempre ardientes
son para vida y muerte de las gentes,
de su mayor riqueza más avaras.
Tú, de afectos gran dios, si ahora amparas
suspiros justos, ansias mil dolientes,
pródigas, oficiosas, reverentes,
en sangre y flores correrán tus aras.
Arda en las flores, arda alimentado
Amor de amor, y el admitido ruego
sacrificio se logre ya aceptado.
Gloria la pena y apacible el fuego
su llama aliente el ventilar alado
del gigante dios niño y lince ciego.