Las no cuajadas perlas de este río,
que en urna breve su cristal desata,
undoso plecto son, cuerdas de plata,
que alternan voz y llanto con el mío.
Fortuna, pues, común, común desvío,
a bien conforme vínculo nos ata,
grillos de hielo en margen pone ingrata,
cuando a yerros vincula mi albedrío.
Articulado, pues, el sentimiento
en líquida tiorba, en triste canto,
quejas damos recíprocas al viento.
Dulce de Orfeo emulación, en cuanto
animadas sus aguas con mi acento,
su caudal enriquecen con mi llanto.