Articuladas lágrimas desata
desterrado pastor de su cabaña,
y del líquido fuego en que se baña
forme el cielo dos márgenes de plata.
Buscad, ondas, les dice, de una ingrata
el cristal fugitivo en la campaña,
que si el vuestro de amor su plata engaña
veréis que aun del que llora se recata.
Si no que disfrazada el ansia mía,
la piedad invocando del desierto,
fuego introduzca en la región más fría.
En mar podrá de olvido tomar puerto
de feliz acogida la porfía,
si llevare por nueva que estoy muerto.